Como todos los años un grupo artísticos de este pueblo fue parte de la celebración de una de las misas de la Catedral Metropolitana de Guayaquil, en esta ocasión fue la misa de 11 de la mañana, que fue dirigida por Monseñor Minda, Obispo Auxiliar de la Arquidiocesis.
La entrada fue solemne pero con los golpes de tambor también se convirtió en una misa para mi fuera de lo común. Luego de la entrada de Monseñor y su corte, entraron los bailarines de marimba que se movían al son de una canción que decía Bienvenidos a la casa del Señor.
La misa se fue desarrollando al son de tambores y además
vino de Africa un sacerdote comboyano para darnos
testimonio de su vida ahí, aunque no hablaba muy bien español, trataba de
hacerse entender.
Fue hermoso ver su devoción y la alegría con que bailaban y entonaban canciones dedicadas a Dios.
Desde niños, jóvenes, adultos, de la gente afroecuatoriana, todos participaron de esta misa que lleno de alegría y entusiasmo a los que concurrieron a la Iglesia para escuchar la misa de las 11.
Por último la ceremonia eucarística culmino con una danza en honor a la Madre de Dios, que para ellos es Negra, al igual que su Cristo.





